Los latinoamericanos de la clase media, calificados y con ganas de mejorar su situación económica, se están marchando de sus países. Es importante acotar las características de ese inmigrante: sectores medios, formados en universidades o en tecnológicos en naciones con limitadas posibilidades de insertarlos efectivamente en el mercado laboral local. Son hombres y mujeres de un estrato que las empresas de investigación gustan denominar Abc
Muchos la definen como una "fuga de cerebros": la emigración de individuos altamente calificados de países "en vías de desarrollo" hacia las "naciones industrializadas" países con modelos de desarrollo efectivo que es entendida universalmente como una pérdida de capital humano para el país emisor.
Sin embargo, varios autores sostienen que las comunidades trasnacionales desarrollan vínculos con sus países de origen, ya sea a través de intercambios con colegas coterráneos o a través de Internet, gracias a tarifas telefónicas más competitivas y a la reciente presencia de servicios de casilleros postales internacionales en casi todas las capitales de los países latinoamericanos. También destaca la enorme cantidad de dinero que se moviliza a través de remesas.
A la hora de encasillar el caso de la emigración de los jóvenes profesionales latinoamericanos como una típica "fuga de talento", nos encontramos con las denominadas "elites internacionalizadas", las cuales, se pueden entender como el tercio superior de la población cuya movilidad las diferencia de las viejas aristocracias latinoamericanas.
En general, las clases profesionales de estas naciones han sido parte esencial de las elites que han gobernado, son "internacionalizadas" por varias razones, que se pueden resumir en:
El exilio de un buen número de latinoamericanos durante los años de las dictaduras de los años setenta y ochenta, factor que permitió obtener una "experiencia extranjera" a un importante número de los protagonistas de las acciones políticas de los últimos 40 años de la historia contemporánea regional